“Empecé pintando en el suelo y ahora tengo mi taller”

Sentada en su taller, sin prisas, sin agobios, ante un lienzo, Laura Gutiérrez Quintana (Alcalá de Henares, 1979) disfruta de la tierra que la conquistó hace 12 años y la acaba de reconocer con el Premio Coraje del Autónom@ por la provincia de Almería. “Vine un fin de semana a ver a una amiga, durante una baja por depresión, acosada por el estrés y la ansiedad, y me quedé”.

Recién terminada su licenciatura de Bellas Artes, en la especialidad de Artes Plásticas, por la Universidad Complutense de Madrid, con 23 años, ya tenía cinco empleos, una galería de arte en Madrid, que abrió con un préstamo bancario, y una asociación cultural en la que atendía a 70 pintores. El estrés que tanto trabajo le provocaba “se me curó cuando llegué a Cabo de Gata.Esta tierra, estos paisajes me curaron la mente y el alma”.

Sin embargo, en Almería no se planteó reemprender, no quería volver a lo mismo, simplemente se puso a pintar en un cuadrado en el paseo marítimo de San José, “en una tablilla en el suelo”, junto a su amiga, que hacía globoflexia. “Empecé en el suelo, lo más bajo literalmente. Pero tuve un éxito increíble, vendí todo lo que pinté” y, gracias a lo que ganó, se pudo alquilar una habitación y poco a poco ir creciendo hasta tener su propio taller-galería.

Junto a sus creaciones originales, Laura asumió la reproducción de otros autores con tal éxito que se le generó una lista de espera de cuatro meses. “Cuando cumplí con todos estos encargos, decidí que no hacía más, que necesitaba dar rienda suelta a mi creatividad”, afirma. Y aunque las reproducciones “salen muy bien”, ahora “muchos niños y jóvenes” se entusiasman con su trabajo y son ellos los que “les abren los ojos a los padres: ¡Mira qué bonitos!, les dicen”, y hacen que se fijen. “A través de los niños, llego a los padres”.

Laura vive entusiasmada con su trabajo y su tierra de acogida: “Amo tanto esta tierra que me gustaría ayudarla de alguna manera”, así, además de su trabajo, hace camisetas para ayudar a una asociación que se dedica a limpiar de plástico las playas, plásticos que trae la marea, el viento (procedente de los invernaderos) o que dejan los turistas.

Hasta ahora ha recibido una ayuda al alquiler de la Junta de Andalucía para su local, por ser artesana, y está pendiente de la concesión del Punto de Interés Artesanal. Pero sobre todo está “superorgullosa” de haber sido ganadora de la III edición de los Premio Coraje 2018 en la modalidad del Premio Coraje del autónomo de la provincia de Almería, que concede UPTA Andalucía y está subvencionado por la Consejería de Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática de la Junta de Andalucía en colaboración con la Diputación de Almería. “Ha sido un empujón en un momento buenísimo: necesitaba esta palmadita en la espalda. Me he dicho a mí misma: puedo seguir creyendo en mí, puedo pintar con seguridad y confianza”. Colocado en el mostrador de su taller, el premio le recuerda: “Almería me quiere igual que yo la quiero a ella”.