04/01/12


A pesar de que la primera parte del año estaba ofreciendo cifras positivas de empleo en los afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), el descenso iniciado a partir del tercer trimestre de 2011 ha supuesto cerrar el año en nuestra comunidad con un descenso de 2.203 autónomos, siguiendo la línea del año anterior, con lo que se agrava la situación de crisis que atravesamos.
Según los datos aportados por la Seguridad Social, frente a los 467.388 de media mensual registrados a comienzos de año, el mismo se ha cerrado con 465.185, lo que supone superar negativamente las previsiones que teníamos tras observar el comportamiento de los meses centrales de 2011, y que cifrábamos en unos 1.000 -1.500 autónomos menos.
Así, tras lograr una subida de 7.229 activos en el período febrero –julio, (un aumento del 1,55%), en sólo cinco meses se ha revertido la situación y contabilizado un saldo negativo de 9.432 personas, alcanzando la cifra anual antes reseñada.
Con todo, y por ver el aspecto positivo, debemos reseñar dos circunstancias atenuantes: por un lado, si comparamos la situación con la de 2010, encontramos con que se han destruido casi cuatro veces menos puestos de trabajadores por cuenta ajena en 2011: el año anterior, el descenso fue de 7.590; ello significa que hay que hablar de que se pierden menos autónomos, aunque debe reseñarse que la sangría continúa. Por otro, el descenso en Andalucía ha sido mucho menor que la media nacional, especialmente respecto a Cataluña o Valencia, cuyas pérdidas de afiliación han sido el triple y el doble respectivamente. Siendo los autónomos andaluces más de un 15% del total español, las pérdidas en nuestra comunidad han representado únicamente algo más del 6%.


Desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de Andalucía, instamos al Gobierno Andaluz a que ponga en marcha cuanto antes la recién aprobada Ley de Promoción del Trabajo Autónomo, como medida de dinamización de la economía del sector, que podría así tirar del carro del empleo, como en muchas otras ocasiones ha ocurrido. La constatación de que los problemas de financiación y crédito siguen latentes, así como la negativa previsión a corto plazo en España, no deben hacernos bajar la guardia en cuanto a reivindicación de políticas orientadas a hacer que el trabajador por cuenta propia andaluz vuelva a ser el motor que genere crecimiento.
En este sentido, no podemos sino criticar por inconvenientes las primeras decisiones del nuevo Gobierno de España, que lejos de cumplir con sus promesas a los autónomos de incentivar su actividad, ha tomado dos medidas que afectarán de manera muy importante al poder adquisitivo de los trabajadores por cuenta propia, como son el incremento del IRPF y la eliminación del gasóleo bonificado para los transportistas. Con ambas, nuestro colectivo se resiente, y no parece que castigar aún más a los generadores de gran parte del PIB andaluz y español sea una idea eficiente y encaminada a mejorar la situación de las cosas