A Sara Inmaculada Martín Doña (Málaga, 1986) le sobra ímpetu e iniciativa. Con sólo 16 años se hizo cargo de la discoteca de sus padres en su pueblo, Yunquera. Terminados sus estudios de Informática, abrió su propia tienda, pero Amazon la dejó “sin margen de negocio”. Así que se lanzó al mundo de los eventos y, en 2015, creó Tu Hada Madrina, un negocio que, pese a todas las vicisitudes, no para de crecer.

“Mis padres pensaban cerrar la discoteca, pero yo no quería. La asumí y la he tenido once años; primero contratada por ellos y después como autónoma”, detalla. De hecho, en 2005 recibió un premio a la Joven Emprendedora. Desde que terminó los estudios, lo compatibilizó con su tienda, pero le seguían gustando los eventos e hizo un curso de Wedding Planner de la Junta de Andalucía. Así que, “en pocos meses” y aunque “nadie confiaba en mí y hasta se reían del nombre”, creó Tu Hada Madrina, una empresa dedicada a la organización y realización íntegra de eventos, desde animaciones infantiles, a realización de bodas, pasando por eventos corporativos, despedidas de solteros o solteras, cumpleaños…

Para tranquilizar a su familia, Sara Inmaculada se comprometió a mantener la tienda de informática hasta que el nuevo negocio resultara rentable y… “¡el primer mes ya fue rentable!”. En 2015, organizó 16 comuniones. En 2016, en cambio, sufrió un gran varapalo: “Me robaron. Perdí 42.000 euros. Tuve que cancelar todos los eventos que tenía previsto. La gente pensaba que no iba a ser capaz de organizarlos. Incluso me decían que me diera de baja por depresión y que le cambiara el nombre. Pero yo no veía motivo. Me encontraba bien y seguía con ganas”.

De hecho, rápidamente remontó. Ya el año pasado atendió más de 20 encargos y en este 2018, los ha doblado, ha superado los 42. Y todo esto sin contar las bodas, más de 30 desde que levantó la persiana de Tu Hada Madrina. El boca a boca -y las redes sociales- ha sido su mejor publicidad. Además de que la mayoría de los clientes han repetido: “He preparado el bautizo de los hijos de parejas a las que había casado. También comuniones de familiares, cumpleaños…”.

Sara Inmaculada no ha recibido ayuda alguna por ser autónoma. “Cuando me robaron, quise agárrame a la Ley de Segunda Oportunidad, pero como no tenía nada a mi nombre, no me podía acoger. Sólo la familia y la venta de cosas de la discoteca me permitieron salir adelante”.

Ganadora de la III edición de los Premio Coraje 2018 en la modalidad del Premio Coraje del autónomo de la provincia de Málaga, que concede UPTA Andalucía y patrocinado por la Consejería de Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática de la Junta de Andalucía en colaboración con la Diputación de Málaga, Sara Inmaculada no podía creer que le “fueran a reconocer este ímpetu”. “Este premio me ha servido para hacérselo ver a mi familia y amigos. El camino más fácil era cerrar tras el robo, pero yo soy más cabezona”.