Manuel Morillo (Osuna, 1974) no tenía previsto emprender, jamás se planteó la posibilidad de ser autónomo, hasta que su “maestro”, Antonio Rodríguez Hidalgo, falleció. “Entonces tenía que elegir entre seguir adelante y tomar las riendas del negocio o quedarme en el paro”.

De esto modo, casi sin pensarlo mucho, Manuel se convirtió en su propio jefe, al principio junto a la viuda de su maestro y durante 10 años con un socio, pero desde hace dos está solo al frente de un taller, Artedos, en Osuna con renombre internacional, especialmente entre la alta decoración.

Piezas salidas del taller de Manuel Morillo, Artedos.

Su trabajo es tan exclusivo, hay tan poca gente en el mundo que haga lo que hace, que es prácticamente el “único” que se dedica a “este oficio y en este tamaño”. Por esto no extraña que el 90% de su trabajo vaya al extranjero. Acaba de entregar una pieza para el rey de Marruecos, y sus clientes habituales son Casas Reales.

Desde su incorporación al taller artesanal, Manuel ha investigado y desarrollado las técnicas y métodos que los árabes dejaron a su paso por nuestra tierra: repujado y grabado de piel de cordero, doradura y juego de multicolor, hasta convertirse en un prestigioso maestro artesano de cordobán y guadamecí. Por esto trabaja siempre por encargo.

Manuel Morillo, que ha participado en numerosas ferias internacionales de decoración, sueña con crear un museo en su pueblo, en Osuna, donde exponer las grandes piezas que nacen de sus manos.

Piezas salidas del taller de Manuel Morillo, Artedos.

Ganador de la III edición de los Premio Coraje 2018 en la modalidad del Premio Coraje del autónomo de la provincia de Sevilla, que concede UPTA Andalucía y patrocinado por la Consejería de Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática de la Junta de Andalucía en colaboración con la Diputación de Sevilla, Manuel está sorprendido por la repercusión: “¡Es una inyección de ánimo!”.