Según datos hechos públicos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en relación al colectivo de trabajadores autónomos y profesionales, el mes de julio en Andalucía cierra con 528.857 afiliados y afiliadas, lo que supone 454 personas menos que en el mes anterior. Tras seis meses consecutivos al alza, desde el pasado mes de enero, se vuelve a cumplir el ciclo estacional al que parece que está supeditado el RETA. Llegan los datos de julio, y vuelven los datos negativos en el número de autónomos y autónomas en Andalucía.

“Estos datos muestran la estacionalidad de la que desde UPTA Andalucía venimos alertando, ya que volvemos a sufrir un retroceso en el RETA en Andalucía y en el mismo mes, y ello a pesar del aumento turismo en el primer semestre de este año, un 2%, con respecto al 2017. Aunque, es cierto, que este descenso ha sido menor casi una cuarta parte con respecto al mismo periodo del año pasado”, señala Inés Mazuela, secretaria general de UPTA Andalucía.

Como era de esperar en estas fechas, el RETA en nuestra comunidad refleja un incremento de autónomos y autónomas en las provincias costeras, a excepción de Almería, por lo que prácticamente se han producido los mismos resultados que el año pasado. En cuanto a las provincias que presentan datos negativos, Sevilla (-703) ha sido la peor parada, seguida de Córdoba (-187), Jaén (-84) y la mencionada Almería (-16).

Según Mazuela, “a pesar de que el saldo neto de autónomos y autónomas sigue siendo superior a las cifras registradas en 2017 (+2,36%), el descenso que se ha producido en el RETA este mes de julio nos confirma que seguimos teniendo dos frentes pendientes muy importantes: la estacionalidad de nuestra economía y la consolidación del trabajo autónomo. Y sin políticas efectivas de fomento y apoyo, no alcanzaremos un crecimiento sostenido y sostenible”.

Los autónomos y autónomas son los verdaderos generadores de empleo como se ha reflejado en la reciente publicación de la EPA, y por eso desde UPTA Andalucía seguimos trabajando para que tengan unas condiciones que les permitan continuar con su actividad incluso en épocas de baja productividad, como puede ser el verano en el interior o el invierno en la costa y mantener el empleo que generan.