Hace dos años, Ana María Ortega (El Puerto de Santa María, 1972) decidió tomar las riendas de su negocio. Quería, por encima de todo, dar ejemplo a su hijo, que “supiera que puede hacer las cosas por sí mismo”. Así, tras llevarse mucho tiempo trabajando para otros en cuatro sitios diferentes, “sin apoyo de nadie”, se lanzó y abrió el Bar-Cafetería Ka Ana en El Puerto de Santa María.

Cuando su hijo, Fernando, que tiene ahora 16 años, estaba en segundo de Primaria le informaron de que tenía una discapacidad. Desde entonces, Ana ha buscado la fórmula para estimularle y buscarle un futuro. “Quería que mi hijo conociera el oficio, que se enamorara de la cocina como me enamora a mí y que tuviera un ejemplo”.

Apasionada de su trabajo (“la hostelería es muy bonita”, asegura), ahora ve con satisfacción que Fernando se está formando para ser cocinero, “va solo al instituto” y cada vez tiene “más independencia”. El trabajo, a Ana, también le ha servido para “despegarme de él”. Es más, ahora es su hijo quien le echa “un cable”.

Superando “las trabas municipales” y supliendo la falta de apoyo y ayudas con un préstamo que “pago puntualmente”, Ana puso en marcha su negocio y ya ha creado empleo: tiene una empleada fija y está buscando otra porque se lleva en el bar de 7 a 19 horas y de 20 a medianoche y aspira a descansar al menos un día a la semana. “Ahora me estoy yendo los jueves”, afirma con esperanza.

Su especialidad, la comida casera, le ha traído una clientela fija, entre la que llegó Javier, “un hombre muy especial, que me ha ayudado mucho”, sobre todo en la relación con los proveedores en etapas más complicadas.

En este contexto de superación personal, cuando Gloria Montes, la representante de UPTA Andalucía en Cádiz, le llamó y le dijo: “¿Qué haces el 30 de octubre?”, no se podía creer que tendría que recoger un premio que reconocía, entre otras cosas, su coraje. Ganadora de la III edición de los Premio Coraje 2018 en la modalidad del Premio Coraje del autónomo de la provincia de Cádiz, que concede UPTA Andalucía y subvencionado por la Consejería de Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática de la Junta de Andalucía en colaboración con la Diputación de Cádiz, Ana María Ortega todavía se pregunta: “¿Cómo lo he podido conseguir?”.